viernes, 1 de junio de 2012

Accidente del Vuelo 118 de Aviaco

El accidente

13 de agosto de 1973:

      9:14: El vuelo 118 de Aviaco, un SE 210 Caravelle, había despegado con normalidad desde el Aeropuerto de Madrid-Barajas
      
      10:14: tras un trayecto sin incidentes, el comandante se pone en contacto con la torre de control del Aeropuerto de La Coruña, destino de la aeronave, siendo informado de la escasa visibilidad que predominaba en esos momentos en la zona. 
      
       10:23: A pesar de que se le recomienda a la tripulación mantenerse a la espera en previsión de una pronta mejora de las condiciones meteorológicas, esta inicia una primera maniobra de aproximación, con el fin de comprobar la visibilidad real. Dicha acción se ve frustrada teniendo el aparato que retornar a los 2.000 metros de altura.
      
      11:20: Tras una segunda maniobra de aproximación fallida, la torre del aeropuerto coruñés avisó al comandante de que la niebla se estaba disipando, y de que la visibilidad horizontal había aumentado a unos 1.500 metros y la vertical acerca de los 300. 
El piloto vuelve a intentar llevar a cabo el aterrizaje, viéndose nuevamente impedido pocos minutos más tarde por la aparición de un banco de niebla.
      
      11:39: la tripulación de cabina informa de que inicia una nueva maniobra de aproximación, siendo esta la última noticia recibida por la torre de control del aeropuerto. Minutos más tarde, el avión, tras impactar una de sus alas contra un bosque de eucaliptos, se precipitó a tierra sobre el Pazo do Río, en la pequeña localidad de Montrove (Oleiros), localizada a tan solo 2 km de su destino.

Detalles

      La causa oficial del accidente fue la infracción de las normas de seguridad aéreas por parte del piloto, al proceder a tomar tierra sin la suficiente visibilidad.

      Como consecuencia de la brutal colisión, el aparato se incendió, falleciendo en el acto 84 de sus 85 ocupantes. Solo hubo un único superviviente, que fue trasladado al Hospital de La Coruña, pero que fallecería pocas horas después debido a las graves heridas que padecía. 

      También se contabilizó a una persona en tierra que murió debido a que se encontraba próxima a la zona del accidente saliendo afectada del mismo.

Accidente del Convair 990 de Spantax

El accidente

3 de diciembre de 1972:
      
      Un Convair CV-990-30A-5 construido en 1962 (10 años de antigüedad) de la compañía española ya desaparecida Spantax, despegaba del Aeropuerto de Tenerife Norte, Los Rodeos, para cubrir el trayecto Tenerife-Munich, cuando se produjo una explosión a los pocos segundos de despegar cayendo a unos 60 metros de la pista de despegue del aeropuerto tinerfeño. 

Detalles

      Se determinó como causa del accidente la pérdida del control del aparato por las condiciones del tiempo y la visibilidad cero que había en el aeropuerto
      
      Todos los ocupantes de la aeronave murieron en el acto, siendo todos los pasajeros de nacionalidad alemana y los tripulantes, a excepción de una azafata alemana, de nacionalidad española. El total fue de 155 personas fallecidas que viajaban a bordo del aparato siniestrado.
      
      Después de sucesos como estos, El Convair 990 fue considerado un modelo de avión problemático y que no se adaptó a las exigencias de las aerolíneas.
      
      Cuando ocurrió fue el peor accidente de la historia aeronáutica española y fue el primero de una serie de graves accidentes en el aeropuerto de Los Rodeos.

Accidente del Vuelo 602 de Iberia

El accidente

7 de enero de 1972:

      12:10: el avión, un Sud Aviation SE 210 Caravelle VIR con número de serie 163 perteneciente a la línea española Iberia y construido en 1963 que se dirigía desde Valencia hacia Ibiza, estaba descendiendo para realizar la maniobra de aterrizaje en el aeropuerto de la isla balear cuando choca contra una montaña de la Sierra de Sa Talaia de unos 415 metros sobre el nivel del mar, la montaña más alta de la isla. 

Detalles

      Era un día con una densa niebla y no hubo supervivientes, muriendo los 104 ocupantes que volaban en un vuelo regular, 602 (IB-602), dentro de las fronteras españolas y con un aparato que contaba con menos de 9 años de antigüedad
      
      Al principio fue todo muy confuso, ya que a primeras horas de la tarde se tuvieron las primeras noticias del accidente, pero algunas eran muy confusas y, en ocasiones, contradictorias:
      
      Primero informó de que el avión había caído al mar, en concreto, al Oeste de la isla. 
      
      Tampoco se supo si el accidente tuvo lugar  antes o después de que el avión hubiera aterrizado en Ibiza. 
      
      Posteriormente se vio las dimensiones de la tragedia. 
      
      En el lugar del accidente se halla un altar con los nombres de todas las personas fallecidas y desde el cual todavía es apreciable restos del avión accidentado.

Accidente del Comet 4 de Dan Air

El accidente

3 de julio de 1970:      
      
      14:08: un Comet 4C de Dan Air, equipado con turborreactores Avon RA.229 y comprado a BOAC en 1969, despegaba de Mánchester con rumbo a Barcelona.       
      17:57: dicho aparato entra en el espacio aéreo español y, unos minutos más tarde, informa al aeropuerto de Barcelona que se encuentra sobre Sabadell, aunque se localizaba a 52 km de ese punto. Coincidiendo con esta afirmación errónea del comandante, el radar del aeropuerto detecta un punto sobre Sabadell con las mismas velocidad, altura y rumbo que el Comet.       
      18:05: la torre de control pide de nuevo el rumbo del aparato, pero no obtuvo respuesta.      
       El avión se estrelló en el macizo del Montseny, cerca de Barcelona acabando con la vida de sus 112 ocupantes, 105 de ellos, pasajeros y 7 tripulantes.      

Detalles

      Fue uno de los accidentes más graves que han sucedido en suelo español desde la historia de la aviación.      
      Hasta el momento del accidente tenía 27786 horas de servicio y todos los certificados en regla y al día.      
      Se trataba de un día muy nublado y con poca visibilidad. El piloto, al igual que los controladores, pensó que estaba sobre Sabadell, aunque volaba directamente hacia el Montseny, notificando dicha posición. Desde El Prat le indicaron que iniciase la maniobra de descenso considerando su proximidad al aeropuerto. El aparato siguió las instrucciones y se estrelló contra la montaña.      
       Tampoco se supo nunca lo que era el punto que se observó en el radar de Barcelona y algunos profesionales de la navegación aérea afirman que hoy en día este accidente no sucedería gracias al GPS, dado que dicho dispositivo marca exactamente la posición del avión en la pantalla sobre un mapa.       
      Las víctimas, británicas, iban de vacaciones a España y en un principio sus cuerpos iban a ser repatriados al Reino Unido, pero finalmente los cuerpos de los 112 fallecidos fueron enterrados en el cementerio de Arbúcies donde se realizó una ceremonia conmemorativa en la que estuvieron presentes las banderas inglesa y española. Después de cuatro décadas, aún se pueden observar trozos del fuselaje del avión desperdigados por la montaña